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La utilización de grasa propia como material de relleno se emplea desde principios de siglo XX y en la actualidad es un procedimiento seguro y fiable. Esta técnica de transferencia de tejido adiposo consiste en obtener, mediante un procedimiento similar a una liposucción, tejido graso de nuestra parte del cuerpo en la que hay más cantidad y tras procesarla, incorporarla como material de relleno para corregir defectos de contorno o sustituyendo a prótesis o materiales sintéticos.

Los verdaderos avances que experimenta la medicina y, en concreto, la cirugía en esta técnica se han producido a partir del año 2000 y consisten en la transición a la hora de considerar “la transferencia de tejido adiposo como mero elemento de relleno a conseguir una absoluta regeneración de los tejidos haciendo que se conviertan en tratamientos permanentes”. Así lo explica el doctor Jaime Antonio García, especialista en cirugía plástica reparadora y estética.

transferencia tejido adiposo Jaime García

En los 90 hablábamos de relleno de tejido adiposo que a veces se reabsorbía o incluso, era rechazado porque no era compatible.  “Y gracias a las investigaciones y la experiencia de muchos cirujanos, se ha constatado la presencia de gran cantidad de células madre en este tejido responsables de la regeneración observada en las zonas tratadas, y se han desarrollado protocolos de procesado consiguiendo la regeneración de los tejidos de modos fiables y reproducibles que acometemos con normalidad en nuestro día a día”, dice Jaime García.

Realzar mamas y sustituir prótesis

El gran logro en la transferencia de tejido adiposo catalogado como hito biológico es el hecho de comprobar “cómo sobreviven los injertos en el tejido receptor y el importante papel que juegan las células madre” porque como avanza el especialista en cirugía plástica reparadora y estética “ya hay casos de regeneración del músculo cardiaco”.

Por todos estos motivos no es de extrañar que la regeneración y transferencia de tejido adiposo se haya convertido en el relleno natural más solicitado porque devuelve a la piel su tonificación.

Los pacientes ideales para este tipo de tratamiento son personas que presentan alguna zona corporal con exceso de grasa (zona donante) y quieran mejorar el aspecto de otra parte o bien corregir los defectos del contorno corporal o en los casos en los que hay ausencia de estructura provocado por secuelas de enfermedades.

Jaime García asegura que “la transferencia de tejido adiposo es una de las intervenciones más habituales en mujeres que quieren realzar sus mamas de manera más natural o en pacientes portadoras de implantes que ya no quieran llevarlos o que no desean tanto volumen”. La regeneración de tejidos con grasa propia además de ser una solución permanente, tiene muchas ventajas y no conlleva las complicaciones que las prótesis de silicona pueden presentar en algunas ocasiones.

transferencia tejido adiposo mama

Gran poder regenerados de la grasa

La técnica de regeneración y transferencia de tejido adiposo con grasa propia se emplea en multitud de tratamientos como el rejuvenecimiento de piel para la eliminación de cicatrices, el injerto de grasa para el remodelado nasal, tras secuelas por rinoplastia o la remodelación de zonas como el glúteo, bien por un motivo estético o reparador debido a las consecuencias de enfermedades musculares.

transferencia de tejido adiposo glúteos

Lo que sí deja claro el especialista en cirugía plástica reparadora y estética es que “no todo el mundo tiene la misma capacidad regenerativa pero sí está demostrado el efecto regenerador en la mayoría de los pacientes debido a la gran capacidad reconstructiva de los tejidos transferidos”.

Es una técnica sencilla que consiste en la extracción del tejido con cánulas como se realiza en la liposucción pero con cuidados extremos ya que posteriormente, hay que mantener el tejido vivo para procesarlo, depurarlo e injertarlo en la zona que se desee.

“Nuestras técnicas de depurado y manipulación de este tejido se han optimizado, por eso hay un alto porcentaje de supervivencia del tejido. Es una técnica sencilla, poco invasiva y una solución muy elegante ideal para situaciones en las que no había solución o las que había no eran interesantes”, confirma Jaime Antonio García.

 

 

 

 

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