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TOXINA BOTULÍNICA

Los movimientos de la cara ya sea en su vertiente puramente fisiológica (hablar, comer, etc.) como en la vertiente expresiva, generan a lo largo de la vida determinados tipos de surcos y arrugas.

La coexistencia con otros cambios cualitativos o cuantitativos puede agravar o no todos estos signos.

Ten en cuenta que este, como todos los tratamientos estéticos, requiere de una exploración individualizada de cada paciente. Este tratamiento es transitorio y no pretende sustituir a otros tratamientos quirúrgicos o no quirúrgicos. Siempre que el resultado te haya convencido deberás repetirlo con periodicidad para mantenerlo.

jaime garcia cirugía estética almería

Tratamiento mediante toxina botulínica (botox).

En el rejuvenecimiento facial el cirujano plástico evaluará y diferenciará los cambios cuantitativos de los cambios cualitativos. Los cambios cuantitativos pasan por soluciones quirúrgicas para eliminar tejidos sobrantes o elevar y recolocar la piel, la grasa y la musculatura.

Los cambios cualitativos necesitan otro enfoque; requieren de la fortificación de los tejidos (realizado mediante exfoliación o rellenos), mantenimiento de esta fortificación (mediante dieta, hábitos, tratamientos de piel, protección solar, etc.) y eliminación de determinados agentes causales del envejecimiento (mediante protección solar, dieta y hábitos, control de la movilidad muscular, etc.). Por tanto, el envejecimiento facial está producido por múltiples factores.

Los mejores candidatos

para este tratamiento

Los mejores candidatos para recibir tratamiento mediante toxina botulínica son aquellos pacientes que presentan, fundamentalmente, arrugas o surcos faciales producidos o agravados por la expresión facial. Entre este tipo de arrugas se encuentran las del entrecejo, las arrugas transversales de la frente, las patas de gallo o las arrugas del cuello.

¿Qué es la toxina botulínica?

La toxina botulínica (botox) es una proteína producida por la bacteria Clostridium Botulinum que tiene la propiedad de alterar determinadas terminaciones nerviosas responsables de la contracción de los músculos. Una vez que la toxina entra en contacto con estas terminaciones, las altera produciendo parálisis muscular temporal. El efecto de la toxina es transitorio, de forma que las terminaciones nerviosas afectadas vuelven a la normalidad en un periodo de tiempo variable que no suele superar los seis meses. Por este motivo para mantener los resultados obtenidos, se deben repetir las inyecciones con una determinada periodicidad. Los primeros usos de este producto datan de 1920. En 1974, la forma purificada de la toxina, se comenzó a emplear en el tratamiento del estrabismo.

Desde 1992 se viene empleando rutinariamente en tratamientos estéticos, el primero de los cuales fue el suavizado de las arrugas del entrecejo. Los efectos de la toxina sobre los músculos suelen comenzar en unas 48 horas y alcanzan el máximo en unos 5 a 7 días. Transcurridos de tres a seis meses la musculatura paralizada vuelve a la normalidad.

Durante el tiempo de acción no existe, hasta el día de hoy, ninguna forma de contrarrestar el efecto. Debido a la naturaleza de acción de este producto y a la respuesta del organismo para neutralizar su efecto, no es aconsejable repetir tratamientos antes de los tres meses o utilizar dosis más altas de las aconsejadas.

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